Más oro para el aceite de oliva virgen extra Fontclara

Los maravillosos AOVE Fontclara han sido reconocidos por la prestigiosa ZHAW — Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich.

Roland Zanotelli, su equipo y sus maravillosos AOVE Fontclara han sido reconocidos con nuevos premios, en esta ocasión particularmente emotivos. Concretamente, mientras que el aceite Fontclara Argudell ha obtenido una medalla de Oro, el de Arbequina ha sido galardonado con el Bronce por parte de un panel de expertos independientes de la ZHAW, Departamento de Ciencias de la Vida y Gestión de Instalaciones, Instituto para la Innovación en Alimentos y Bebidas y el grupo de investigación de Tecnología de Sensores. Todos ellos utilizan métodos científicos para llevar a cabo pruebas que demuestran qué aceites pueden describirse realmente como «excelentes».

Hay muchos factores determinantes para que un aceite de oliva reciba tales premios: las aceitunas se deben recolectar en el momento óptimo, se deben prensar inmediatamente mediante los sistemas más modernos y se deben filtrar y embotellar en ausencia de luz y oxígeno. Solo aquellos que trabajan con los más altos estándares, pasión y precisión pueden esperar la mejor calidad. El hecho de que la finca solo funcione de acuerdo con los estándares orgánicos ecológicos es un requisito de Roland Zanotelli, dueño de la finca establecida en Fontclara, en pleno corazón del Empordà.

Este premio ha resultado particularmente gratificante para Roland Zanotelli, de nacionalidad suiza, concretamente de Basilea. Él fue quien descubrió Fontclara hace décadas, lugar del que se enamoró y donde decidió llevar a cabo su proyecto más preciado: cuidar la tierra, cultivar olivos de forma sostenible y ecológica, y producir el mejor aceite de oliva del mundo. En la actualidad, cuenta con más de 60 hectáreas de terreno y más de 12.500 olivos.

Roland Zanotelli, muy satisfecho de que su trabajo esté dando sus frutos, ha declarado: «Como hombre de negocios, uno se esfuerza por obtener ganancias rápidamente. Trabajar con los olivos, algunos de los cuales son muy viejos, me ha enseñado que los mejores resultados requieren tiempo, corazón y alma».